Mujer dormida. 2 historias y un poema. Cuento.

Historia de Gigantes. Cuento para niños.

Hace mucho, mucho, mucho tiempo. Pero tanto, tanto tiempo que serìan los mismos años que cien veces  las estrellas que puedas contar en una noche sin luna. 

Cuando casi toda la tierra estaba cubierta de agua y esta pradera que vemos era el mar de Tetis, todo era gigante, grande, muy, muy grande.

Los àrboles eran grandes, sus hojas, las flores.  Los pàjaros que recorrian los cielos,

Los tiranosaurios tan altos como una casa de 3 pisos, con sus dientes  del tamaño de una mano extendida y què cuando rugian hacian temblar las montañas.

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Tambièn habìa animales medianos y pequeños y otros tan tan pequeños que los demàs no podian verlos ni olerlos.
Por supuesto los pequeños eran tan pequeños que no sabìa que habian otras cosas que no estuvieran cercanos a su pequeño mundo.
Era un mundo donde habia tanto aire, agua, comida que no habìa que procuparse demasiado por buscarla y donde el tiempo era tan lento que un animal de aquellos podia vivir centenas de años.
Era un mundo apacible y a veces feroz.
De vez en cuando eran visitado por los hombres gigantes que vivian en el planeta gigante què està en el extremo de la Vìa Làctea, llamado Ka.
Se trataban de seres curiosos de todas las formas de vida. Porquè habian encontrado muchas formas de existir en el Universo. desde simples a base de hidrogenos hasta silicios y etèreos.
Solo què en èste que ahora llamamos tierra estaba a punto de suceder una tragedia y ellos estaban como espectadores.
Dentro de poco, un meteorito de algunos cientos de kilometros golpearìa la tierra.
Este planeta les provocaba un ramalazo de una emociòn casi olvidada: tristeza.
Una consecuencia de su evoluciòn habìa sido suprimir el amor, el odio y algunas aflicciones para poder navegar entre las galaxias sin muchas ataduras.
Pero èste planeta, el tercero que giraba alrrededor de èste sol aun era jòven,en tèrminos del Universo.
Los animales grandes y pequeños cuidaban a las crìas celosamente.
Era extraño què a pesar de los grandes cerebros de las especies terrestres no fueran capaces de inventar, de imaginar, de modificar su mundo.
Facilmente habrìan podido evitar la colisiòn que acabarìa con todas estas criaturas, pero ya era tarde y los gigantes siderales deidieron experimentar un poco.
Enviaron entre los 10. ¿Te habìa dicgo què eran 10? Enviaron energìa hacia las cabezas de todas las cosas vivas, solo habìa que hacer que la energia interconectara entre unas partes del cerebro y otras muy cercanas.
Y, por si la acciòn de pensar no bastara para què pudieran salvarse, modificaron su estructura etèra en sòlida y se cubrieron de piedras.
Ahi esperarian, cuasi virales, una o dos eternidades hasta que vuelvan por ellos. Cerro. Del muerto. Mujer dormida. Cuatro Ciènegas. Coahuila. Mexico.
¿Ves èse cerro Marìa? Algunos le llaman Cerro “Del muerto”, otros “La mujer dormida”.
Y vàmonos què el que se quede sentado se quedarà pegado.
marìa

…………… Historia escrita en tiempo real, requiere revisiòn y correccion. ……

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Poesìa para no olvidarme.

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Huele la noche a verde limonero,

a uvas caidas por el viento.

al suave olor  de las hojas del orègano

colgadas a la sombra del morero,

El viejo morero,

donde mi madre enterrò el ombligo.

“Para que nunca te vayas,

para que si te vas, no te pierdas, Marìa”.

Huele la noche al manojo de ruda y ortiga,

que usabas para barrerme,

lo mismo què de “espanto”,

que del “mal de ojo” (1).

“Vente Marìa, no te quedes”

Una y otra vez,

tu voz y la rèplica.

“Aquì estoy”.

Aquì estoy madre.

Estaba “ida” (2)

Solo es que busco mi ombligo

para volver al origen.

La noche huele a limonero,

a granadas rojas de soles y brevas.

maria

1.- Mal de ojo. Creencia antigua. Algunas personas poseen la capacidad de verte y provocarte un mal,  mediante la vista, provocando enfermedad, fiebre, caida de cabello.

Tiene dos formas de contrarestarse. Una tocando la cabeza o aquella parte que llamò la atenciòn.

La otra colocando  semillas de “Ojo de venado” o colorines en el cuello o la muñeca.

2.- “Estar ida”; Estar loca, distraida, ensimismada.

Ser humana.

Se escurriò la tarde tras la montaña.

Se fueron los dìas de las semanas, de los meses, de muchos años

De demasiados años…

Pero hoy no. No serà igual que otros domingos.

Consumirè el dìa desde la alborada hasta el ocaso.

Pondrè un letrero en la puerta què diga.

“Vuelva en otro momento. Salì a vivir”.

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Me pondrè un vestido de fiesta.

Los zapatos de gala.

El prendedor del pelo què se ha desgastado sin usarse.

Voy a èsa parte del rìo què es mi segunda morada.

Quiero descalzarme los pies, sentir la hierba, las piedras

de canto rodadas del rìo.

Meterme al agua sin importarme què se desgarre el vestido.

Tirarme al sol al borde de la rìa.

Sentir la calidez del sol en la cara y la frialdad del agua en la espalda.

Hoy no serè tan razonable, ni pensarè en la opinion de nadie.

Llorarè si quiero o bailarè y sonreirè sin disculpas. 

Celebro renacer como las flores del desierto luego de una lluvia, con su florecer fugaz de 12 horas.Imagen Por hoy (No preguntes por mañana, soy una aprendiz de como vivir),

serè genuina, sin màscarada de hipocresìa.

Consumar la vida mientras ella te consume.

Ser menos humana.

                                                                                                marìa