La otra desnudez.

La otra desnudez

Una mañana, luego del baño te observas al espejo. 

Tienes algunas canas, un par de arrugas en el entrecejo, las consabidas estrias gravìdicas que la suma de los años tornaron blancas.

Sumes el vientre en forzada inspiraciòn profunda y el cuerpo vuelve a ser gràcil ante  la improvisada y transitoria reconstrucciòn plàstica.

Los dedos  esparcen el maquillaje y desaprecen las bolsas bajo tus ojos.

Te dices ; Te ves algo jodida, mujer.

Te viene al recuerdo aquella charla motivacional a la què fuiste, sobre aceptarse, ser autèntica y genuina.

Donde te imaginaste a la gente con el cabello sin cortar, con las uñas largas, con barbas largas. Entonces te preguntaste cuàl era la lìnea de ser como uno es y conservar las normas sociales y la aceptaciòn implìcita.

Suspiras. Ya te has visto desnuda, te han visto desnuda. Te has msotrado con defectos y alguna virtud.

Te vistes.

En unas horas màs te desnudaràs, solo que en vez del cuerpo mostraras el alma.

Esa parte virgen què no muestras, con màs defectos que virtudes.

Quizàs atisbes cosas ocultas a tus percepciòn.

Esa parte no estrenada de lo inconciente. 

Què quizàs no te guste, quizàs te duela, quizàs te salve.

Sospechas que al escribir, ya te vas desnudando.

Desnudez del alma mìa..

                                                                                                             marìa

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