Cuando yo muera.

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Cuando yo muera.

No quiero rezos ni campanas, ni llantos plañideros.

No expongas mis huesos a un:

!Era tan buena!

He sido como he querido,

disfrutè hasta donde alcanzò la fuerza.

No soy tan buena para tener alas,

ni tan mala para ir al infierno.

Asì que ya ves,

tampoco quiero mortaja.

Vuelve el polvo al polvo,

vuelve el alma al cielo.

Llèvame al desierto.

Bailarina en el viento de marzo.

Luz de oro en los atardeceres.

                                                                                                marìa.

¿Por quièn lloran tus ojos?

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Lloramos apenas nacemos. Bueno, casi todos. Nos da gusto, incluso, èste primer llanto, porquè es una señal de viveza, de energìa, de que respira, què su corazòn es fuerte, què està sano.

Llorar en èste caso es una reacciòn al dolor de una nalgada, al cambio de ambiente, al trabajo de nacer y seguramente muchas cosas màs, igual què muchas otras especies. Es decir, llorar no es exclusivamente humano. Pero, es el què llora màs veces en su vida, el resto  de los animales lo va haciendo menos y al estìmulo actùa desentendiendose, huyendo, etc.

Pero nosotros lloramos cada vez màs, conforme pasa el tiempo. Aprendemos estìmulo y reacciòn, de tal suerte què a veces, como me pasa ahora, ya no sabemos cuàl fuè el estìmulo.

Se dice què los sìntomas  tienen un destinatario. Es como enviar una carta. O como decir auxilio, me parece.

¿A quièn he estado enviando cartas èstos ùltimos 18 meses ?

Quizàs no han llegado porquè no he puesto el destinatario, la direcciòn o no la sè..

Quizàs mis làgrimas sean cartas mal escritas.

Lo sè, lo sè. Soy una escritora fracasada.

Mientras escribo una carta màs  e intento detetectar què emociòn me embarga justo ahora, me doy cuenta què se llora por muchas cosas.

Se puede llorar de  sensaciones bàsicas; dolor, hambre, frìo e incomodidad. 

Emociones : Por perder un amor, la muerte de un ser querido; hijo, padre, hermanos, amigos, mascotas, verguenza, tristeza, enojo, frustraciòn, insatisfacciòn, alegrìa. 

Se llora sabiendo el porquè.

Se llora sin saber porquè.

¿Por quièn lloran tus ojos?

¿Lo sabes?

                                                                                                    marìa

Por el sendero.

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Me gusta recorrer el verde valle, donde el viento despeina los pastos y mueve el nenùfar de las pozas de agua tibia.

Subir montañas de piedras y lajas què resguarda las flores del cactus y el peyote.

Dejar què la luz de la làmpara ilumine las cuevas què a veces tropieza en pinturas rojas o grabadas.

Mi hija va atràs. Le gusta fotografiar las cosas pequeñas. Ama el detalle. La diminuta mariquita, las salamandras, las mariposas. Besar las flores.  Abrazar las ovejas. A mi me gusta verle feliz.

Enmedio va mi hermana. La què huele a pan y a canela. La què si no riè, va cantando o con las 2 manos juntas imita a la tòrtola. Pila de agua bendita què siempre està para todos y no pide mucho.

Adelante, unguida de silencio voy yo.

Uno de mis hermanos dice què heredamos los genes de errante de la abuela Amalia.

Quizàs sea como dice.

Solo sè què està la hierba hùmeda de agua resolana.

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Por el camino un correcaminos ( Se les llama equivocadamente faisanes o paisanos por su larga cola, aunque  no pertenecen a dicha familia)  se aleja ràpidamente y una cotucha* (codorniz)  sale volando.  Nos detenemos. El alimento favorito del paisano son las serpientes. Cosa què no quiero ver. Quizàs en un mes ya no las encontremos y en lo què la compañìa me alcanza enciendo un cigarro y bebo un cafè apenas caliente.

A veces encontramos cosas què no quisiera ver o saber. Un  amigo què vive en los montes y ya no encuentras, un àguila muerta, cenizas de un fuego què ha quemado al bosque de encinos.

Es hora de volver a casa, la luna inmensa ilumina el regreso.

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                                                                                                                                 marìa

*Cotucha. Codorniz escamosa (Callipepla squamata). Forma coloquial para nombrar a la codorniz, en el Norte de Mèxico.