Mundo light.

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Naci en un buen tiempo.

Es decir, tenìamos un patio y detràs un bosque.

En el bosque un rìo de agua fresca. En el rìo peces, ranas y en las noches lucièrnagas.

Tantos hermanos què podiamos jugar al escondite y a los indios y vaqueros.

Un tiempo de inviernos con chimenea, de historias frente al fuego.

De leer libros e imaginar.

Era un tiempo de saber usar el àbaco, los dedos y sumar y restar en la cabeza.

De escribir en diarios, enviar cartas que tardaban meses en ser respondidas.

Un tiempo de suspiros esperando cerca del telèfono una llamada.

De dos padres, los mismos padres toda la vida.

El amor para seimpre.

Los muebles de maderas macizas.

Era un tiempo que lento recorrìa el cielo deshilando o pintando.

Y el tiempo se fuè acelerando, tanto què las semanas me parecen de 3 dìas.

Los años de 6 meses.

Sì.

El mundo se ha vuelto ràpido y ligero.

La avena se cuece en 3 minutos, la carne està precocida.

El amor nace en semanas y se acaba en poco años.

Los hijos ya vienen hechos y ya se coquetea en elegirlos por gènero o color del pelo.

Cualquier cosa puede ser comprado o leido sin salir de casa.

Escribes una carta, si es pequeña mejor y es respondida instantàneamente.

No, no desdeño èste mundo nuevo.

Me gusta la luz, la lavadora, el internet, la telefonìa, el amor sin tanto convencionalismo, 

y separarte si no se es feliz.

Solo es que va tan de prisa què no le alcanzo.

Soy afortunada, me parece…

                                                                   maria

 

 

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Menu del dìa.

Una mesa para 5, por favor.

Aquella què està cerca de los peces.

En lo què terminamos de acomodarnos

el maitrè  suguiere la especialidad de la casa.

Un dìa màs bien frìo, aliñado con hojas amarillas y rojas,

con una chimenea, algùn buen libro, el periodico del dìa 

y de postre malvaviscos asados al fuego, con el infaltable chocolate de la abuela.

Marìa, la pequeña frunce el ceño.

Ella prefiere una tarde de verano despuès de la lluvia,

El maitrè no sabe si hay a disposiciòn el pedido.

Marìa insiste: què  ademàs tenga ranas y mariposas posadas en los bordes

y encima de todo, un arcoiris.

Al jòven le interesa la tarde fresca, para llevar y compartirlo con la novia.

Tomarle las manos y abrazarla si tirita.

Eso es es, con amor, mucho amor!!

La jòven señora quiere una tarde tibia para que en el traspatio

pinte a Marìa corriendo tras el perro. Aderezado de besos y abrazos, por favor.

El esposo ha pedido un domingo largo, muy largo, para terminar de cortar la leña,

lavar el auto, arreglar la ventana con mùsica por favor y si es posible, sin tristezas.

Y Ud señora?

Perdòn, todo se oye delicioso pero ùltimamente he estado inapetente.

!Una dìa con lluvia y ranas! dice Marìa, la nieta.

!Una tarde de besos y abrazos!

!Una dìa plàcido para hacer lo què quieras!

!Una tarde larga, interminable!

Es domingo, quizàs ayune…

                                                                                                                                            marìa

 

 

Un cuento de esperanza.

 

!Que bonito està quedando el pino de Navidad, Abuela!

Sonrìo.

Tiene razòn Marìa. El gran  àrbol con sus esferas brillantes y coloridas destella con las luces.

Aùn le falta, le digo.

¿La estrella?

Si, la estrella de Belèn y otra cosa.

¿Los regalos?

No, no. Le falta una piedra. Una muy especial. Una piedra con 2 ojos*.

Las piedras no tienen ojos, Abuela.

Hay una que si. ¿Sabes?. Ven y te cuento.

Hace mucho tiempo habìa un niño què era muy travieso. Le gustaba corretear al gato hasta que lo dejaba sin aliento trepado a algun àrbol o arrojaba canicas por la escalera para oir su sonido, pero a veces alguien las pisaba y caìa.

Una vez le pegò monedas a una planta y se fuè a la plaza a venderlo. No pasò mucho rato para què se acercara un chiquillo y quisiera comprarlo, pero el no querìa venderlo.

!Era una planta  que en lugar de frutos le salian monedas!

Finalmente se lo vendiò en 100 pesos. lo cuàl era mucho para èse tiempo.

Dicen què otra vez, què tenìa mucha hambre fuè de casa en casa pidiendo algo con què cocinar una piedra.

!Vaya!. Decian. Yo quiero ver èso. Y le daban jamòn, chorizo, huevos. El niño què se llamaba Tomàs cocinaba el huevo, le agregaba la piedra, el jamòn, luego pedìa un pan o una tortilla y se comìa todo, menos la piedra. Esa, era para el camino, por si le daba hambre.

Un buen dìa, el àngel guardian de Tomàs, cansado de cuidarlo fuè y se quejò ante Dios.

Ese niño què me has pedido que cuide es una calamidad. Ultimamente tengo jaquecas por su causa y se me han ido cayendo las plumas de tanto ir por los patios volando tras suyo.

¿Podrìas por favor relevarme unos dìas?

Eso no es posible, dijo Dios. Cada niño tiene un solo Angel.

Ni puedo relevarte ni a èl dejarlo sin ti.

¿Què te parece dejarlo unos dìas en el infierno?, dijo el Angel. Quizàs si se da cuenta què feo es el infierno se porte bien.

Yo podrè descansar y habrà menos quejas.

Dios pensò què era una buena idea y Tomàs fuè llevado al infierno mientras dormìa.

El lugar le pareciò muy caliente, tanto què buscò agua y un buen trecho del infierno quedò tibio y oscuro.

!Esto es el paraìso!: dijo Tomàs

Pobres diablos  a la hora de la comida, que como tardaban en servirla. puesto que infierno està llenos de millones de almas para entretenerse emepezò a amarrar unos con otros las colas de los demonios.

Asi pasò què fuè expulsado del infierno y llevado ante Dios. 

¿Què harè contigo, Tomàs?

No es tu momento de morirte y ni en el infierno te quieren. He de regresarte a la tierra. Pero, para què no hagas daño, te volverè piedra.

Tomàs, muy triste le dijo.

¿Por toda la eternidad; Señor?

No. Hasta què por las fechas navideñas una buena alma de niño te encuentre y te lleve a casa.

¿DIos puedo pedirte algo?

A ver, dime, dijo Dios.

¿Puedes dejar què tenga ojos? Asì verè el mundo y sabrè cuando viene algun niño por mi.

Sea. Dijo Dios.

Es por èso què algun lugar, de alguna tierra, por èstas fechas una piedra tiene  dos ojos y espera.

Abuela. ¿Podemos ir a la montaña a buscar piedras corazòn y quizàs encontremos una piedra con ojos.

Y, colorìn colorado èste cuento se ha acabado.

                                                                                        Marìa

Piedras con ojos*. Varias historias què se cuenta a los niños mencionan piedras con ojos. Cuentos tradicionales de Coahuila.

 

Cuento de Navidad.