Dìa de lluvia.

Juegan los niños con sus barcos de papel a què son piratas en los mares què deja la lluvia.
Rièn y corren calle abajo, cimbrando los cristales con su risa.
Van descalzos y a sus brincos brinca el agua y se aferra a las paredes.
Los pàjaros contagiados vuelan y se persiguen rizando los riachuelos.
Adentro de las casas las cejas empequeñecen y se elevan.
Iba a gritarles.
Iba…
Alguien, no sè quièn me ha ganado el grito.
!Vayan a correr a otro lado!
Y, el silencio viene y se dispersa por habitaciones y patios.
Comprendo el mal què he cometido al alejar la alegrìa què desafìa la prudencia.
Me descalzo y salgo a correr y brincar calle abajo.

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Aquellas noches de Show.

Recuerdo aquellas noches de calor agobiante de los veranos de la infancia.
A veces corria el viento en las habitaciones que corrian en las puertas y ventanas abiertas de par en par.
No habìa ventiladores y mucho menos calefacciòn. La mayorìa de las acaloradas noches no habìa luz. Solo estrellas colgando del cielo y una luna que a veces eras llena y terminaba menguando.
Detestaba tener sed o ir al tocador y aprendi a controlar tales necesidades, pero habìa noches que habìa electricidad y al encender la bombilla el show empezaba en la cocina.
En sincronizado vuelo se lanzaban volando formando una estrella y en espiral descendian hasta el suelo.
Las equilibristas recorrrian el borde de la taza de cristal intentanto la suerte de probar la leche sin quedar atrapadas.
Se notaba a las novatas que aprendian a escalar la pared vertical metalizada del refrigerador y caian para volverlo a intentar bajo la estricta direcciòn de aquella què habìa alcanzado la cima y asomaba desde lo alto sus antenas.
Y èsa habilidad mayor què tenìan puesto que eran capaces de caber en los màs diminutos epacios y practicamente ser invisibles en el dìa.
Los años han pasado y aunque la luz queda encendida toda las noches no les he vuelto a ver.
Se habràn retirado a un bodevil de luces policròmicas, quizas sus patas estèn artròsicas o ahora esperan a que duerma para husmear en el ordenador.
No sè. Tengo tiempo sin ver cucarachas en casa.
maria