Historia de un àrbol.

Arbusto. Matorral xeròfilo.

Aquella mañana era totalmente distinta a otras, por muchas razones.

El viento era hùmedo y helado y a èl què le gustaba agitar sus ramas con su ritmo de !Conga, Conga! en cuanto sentìa el sol tenìan pereza.

!Hey, arbolillo! Què te has olvidado tus deberes de despertar los pàjaros.

Si, s,i ya voy, pero pasa què hace tanto frìo que las hojas se encojen y se me han caido varias en lo què dormìa.

!Casi estoy pelòn!.

¿Què sucede Sr, Sol?

¿Suceder? Pues tantas cosas què me llevarìa 4 años, 22 hs y 27 segundos exactamente contarte lo què pasa èste dìa.

Veràs, una ballena azul està nadando hacia Baja California cantando canciones de cuna, hay una tormenta tropical en la Polinesia y aquello està lleno de arco iris y habrà boda èsta tarde a la cuàl he sido invitado y brillarè con fuerza aunque  haya banco de nubes. y …

¿Por èso llueve con hielitos?

Se llama cierzo pequeño y no, no, dijo entre carcajadas el Sr. sol, pasa què cada dìa te vas màs lejos.

¿Irme lejos? ¿Yo?

Pero si mis pies estàn bajo tierra y no puedo moverme ni un centìmetro.

Pues yo, sigo donde mismo, con la misma cara, èso si algo desgastado mi calor, pero aun fuerte, tu, eres el què te vas cada dìa màs lejos, por cierto, si llegaras a abrir un ojo en invierno, què no es recomendable me saludas a la nieve y le das un abrazo que yo no puedo.

Este cuento es para Maria, para explicarle los movimientos de rotaciòn y traslaciòn de la tierra. A ella ya se lo he contado completo y al escribirlo quizàs resulte distinto què suelo improvisar sobre la marcha.

Gracias por leer mis lìneas.

marìa-