La pintora.

Ella pinta a veces. La ultima vez que pinto una pared también pinto el piso, las ventanas, los vidrios, la puerta, los muebles, la camiseta, la falda, el cabello, las manos  y la punta de los zapatos.

Cuando escribe, le da por escribir en la tablet, las paredes, en el borde de los libros, las servilletas y en el viento.

Exagerada, le comento.

Pero ella ya no oye, se ha ido sin irse.

Maria

Lucy.

Lucy, se levanta un segundo antes què suene el despertador.

Enciende la cafetera, le sirve la raciòn de comida al perro,  inhala 3 veces flexionando el tronco sin derramar ni una gota y deja ir la mirada a los àrboles. No han llegado los pàjaros y un ramalazo de tristeza le invade los ojos. Un sol borroso alcanza a iluminar las prismàticas  gotas del  tronco del viejo mimbre y su cama de hojas què ha puesto en el suelo.

Quisiera tirarse ahì y aspirar el olor  a verde què desprenden, darse vueltas y cantar la la la là…, pero suena la segunda alarma de las 7; 15, la hora de preparar el baño, acicalarse y cerrar la puerta a la 7; 47 a.m.

No ha desyunado de nuevo, podrìa hacerlo, pero ello significaria menos tiempo de sueño o dejar de ver àrboles, pàjaros y escucharlos 2 minutos, quizàs algun dìa lo haga, quizàs, cuando haya alcanzado su rango de autòmata.

Observa el nanocontador sujetado a la muñeca derecha,  què marca un puntaje de 7 de 10 de  eficiencia de tiempos y movimientos y en la què gira una coloraciòn azul. Sonarà recordandole el tiempo improductivo  y se colorearà amarilla. Le faltan tres puntos para què la luz de 10 puntos sea roja y apura el paso.

Hubo un tiempo, hace dècadas què los humanos no se procupaban por contadores, ella lo recuerda, pero como el sol, es algo borroso.

Era un tiempo caòtico,  donde habìa muchos tiempos muertos e improductividad y habìa quiènes no haciàn nada.

Pero ella solo recuerda risas, albercas, hamacas, olas del mar, historias de labios de su madre e intenta alejar tales pensamientos y concentrarse en recordar las normas de los dìas martes.

Detiene el auto en la puerta de acceso al trabajo. Le dice su nombre completo a un parlante de hierro: Lù, Ciborg.

Luz amarilla de tiempo perdido. Lentamente desliza  el còdigo de la muñeca.

Esta historia està inspirada en una sesion de psicoterapia.

La elecciòn del tema de la pintura inspirado en esta historia. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. ELl pàjaro y la tetera.

Cada cosa què sucede, incluso la pequeña encadena a otra.

Gracias a los què visitan la pàgina.                                                                                                                                                           maria

Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera. Painting on paper in watercolor technique. The bird and teapot.Peinture sur papier dans la technique de l'aquarelle. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.

Por el sendero.

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Me gusta recorrer el verde valle, donde el viento despeina los pastos y mueve el nenùfar de las pozas de agua tibia.

Subir montañas de piedras y lajas què resguarda las flores del cactus y el peyote.

Dejar què la luz de la làmpara ilumine las cuevas què a veces tropieza en pinturas rojas o grabadas.

Mi hija va atràs. Le gusta fotografiar las cosas pequeñas. Ama el detalle. La diminuta mariquita, las salamandras, las mariposas. Besar las flores.  Abrazar las ovejas. A mi me gusta verle feliz.

Enmedio va mi hermana. La què huele a pan y a canela. La què si no riè, va cantando o con las 2 manos juntas imita a la tòrtola. Pila de agua bendita què siempre està para todos y no pide mucho.

Adelante, unguida de silencio voy yo.

Uno de mis hermanos dice què heredamos los genes de errante de la abuela Amalia.

Quizàs sea como dice.

Solo sè què està la hierba hùmeda de agua resolana.

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Por el camino un correcaminos ( Se les llama equivocadamente faisanes o paisanos por su larga cola, aunque  no pertenecen a dicha familia)  se aleja ràpidamente y una cotucha* (codorniz)  sale volando.  Nos detenemos. El alimento favorito del paisano son las serpientes. Cosa què no quiero ver. Quizàs en un mes ya no las encontremos y en lo què la compañìa me alcanza enciendo un cigarro y bebo un cafè apenas caliente.

A veces encontramos cosas què no quisiera ver o saber. Un  amigo què vive en los montes y ya no encuentras, un àguila muerta, cenizas de un fuego què ha quemado al bosque de encinos.

Es hora de volver a casa, la luna inmensa ilumina el regreso.

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                                                                                                                                 marìa

*Cotucha. Codorniz escamosa (Callipepla squamata). Forma coloquial para nombrar a la codorniz, en el Norte de Mèxico.

Patchwork.

 

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Intento reconstruir los fragmentos de mi vida.

Con la afilada aguja de la realidad traspunto los trozos.

Los vacìos  se recaman de recuerdos gratos,

e hilazas de sedas rosas, verdes, marrones y grises.

A veces, cuando el canto me distrae, la aguja punza,

No siempre lloro, hace tiempo aprendì a anudar las làgrimas.

Y no siempre es lo què quisiera el resultado.

A veces incluso, se ha de deshacer e intentar de otra forma. 

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                                                                                        maria