Cuento de Febero.

Y, cuando Dios creò a la tierra y a todas las cosas  bajo el agua, la tierra y los cielos empezaron a pasar los dìas.

Fueron naciendo los meses, todos con los mismo dìas; 30.

Hasta què cuando naciò el ùltimo y màs pequeño y  le llamò Febrero.

Asì, Dios viò què todo aquello era bueno y pensò en la conveniencia de repetirlos, fuè cuando se dieron las estaciones de frìo y de calor segùn el càracter parecido de aquellos  meses cercanos en trimestres. Primavera, Verano, Otoño e Invierno.

Pero suecediò què Febrero era tan inquieto què solìa asomarse en los dorados dìas del Otoño  y esparcir las hojas y hacer espirales de polvo frìo en Primavera.

Era tal su impaciencia  què hubo quièn lo viò incluso en el verano con una estola de hielo  colgandose en las ramas.

Y, pasaron los años y los siglos.

Los meses se hicieron mayores, solo en años, siguieron siendo de 30 dìas.

Y con los años se volvieron jugadores y borrachos.

Fuè asì que solian pedir prestado dejando empeñado dìas a otro mes.

Pero habìa dos mes què eran màs juerguistas y alocados què el resto; Febrero y marzo. Y un buen dìa, Febrero le pidiò dinero a marzo y le dejò empeñado 2 dìas.

Cuando el loco de Febrero se diò cuenta intentò recuperar sus dìas y el Señor Dios montò en enfado.

Y de castigo lo dejò “mocho” (corto).

Los meses dejaron de empeñar sus dìas quedandose unos cortos y otros largos.

Es por èso què se dice què Febrero està loco y marzo otro poco.

Esta historia acaba de contarmela Don Daniel Rico. Nacido y afincado, segùn sus palabras en Estanque de Norias (Tanque de Norias), Municipio de Cuatro Cienegas en Coahuila Mèxico. Tiene 81 años y es un cuento que le contaba su abuelo.

Buscando si existìa tal Historia he encontrado una en la red muy parecida y es hermosa.

http://cuentoalavista.com/2014/02/el-mes-mas-corto.html

Lo interesante de la què les escribo es que Don Daniel Rico vive en un lugar que solo tendrà 200 habitantes o quizàs menos, actualmente tienen luz solar pero no hay señal de radio o telèfono y menos internet imaginenlo entonces hace 70 años.

Es probable què irlo relatando de generaciòn en generaciòn haya perdido y ganado.

Tengo pendiente una ida a èse remoto lugar para oirle màs historias.

Les dejo la foto de Don Daniel  con mi agradecimiento.

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*Nota liminar: En el Calendario Romano Febrero era el ùltimo mes del calendario.

marìa

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Historia de un àrbol.

Arbusto. Matorral xeròfilo.

Aquella mañana era totalmente distinta a otras, por muchas razones.

El viento era hùmedo y helado y a èl què le gustaba agitar sus ramas con su ritmo de !Conga, Conga! en cuanto sentìa el sol tenìan pereza.

!Hey, arbolillo! Què te has olvidado tus deberes de despertar los pàjaros.

Si, s,i ya voy, pero pasa què hace tanto frìo que las hojas se encojen y se me han caido varias en lo què dormìa.

!Casi estoy pelòn!.

¿Què sucede Sr, Sol?

¿Suceder? Pues tantas cosas què me llevarìa 4 años, 22 hs y 27 segundos exactamente contarte lo què pasa èste dìa.

Veràs, una ballena azul està nadando hacia Baja California cantando canciones de cuna, hay una tormenta tropical en la Polinesia y aquello està lleno de arco iris y habrà boda èsta tarde a la cuàl he sido invitado y brillarè con fuerza aunque  haya banco de nubes. y …

¿Por èso llueve con hielitos?

Se llama cierzo pequeño y no, no, dijo entre carcajadas el Sr. sol, pasa què cada dìa te vas màs lejos.

¿Irme lejos? ¿Yo?

Pero si mis pies estàn bajo tierra y no puedo moverme ni un centìmetro.

Pues yo, sigo donde mismo, con la misma cara, èso si algo desgastado mi calor, pero aun fuerte, tu, eres el què te vas cada dìa màs lejos, por cierto, si llegaras a abrir un ojo en invierno, què no es recomendable me saludas a la nieve y le das un abrazo que yo no puedo.

Este cuento es para Maria, para explicarle los movimientos de rotaciòn y traslaciòn de la tierra. A ella ya se lo he contado completo y al escribirlo quizàs resulte distinto què suelo improvisar sobre la marcha.

Gracias por leer mis lìneas.

marìa-

Lucy.

Lucy, se levanta un segundo antes què suene el despertador.

Enciende la cafetera, le sirve la raciòn de comida al perro,  inhala 3 veces flexionando el tronco sin derramar ni una gota y deja ir la mirada a los àrboles. No han llegado los pàjaros y un ramalazo de tristeza le invade los ojos. Un sol borroso alcanza a iluminar las prismàticas  gotas del  tronco del viejo mimbre y su cama de hojas què ha puesto en el suelo.

Quisiera tirarse ahì y aspirar el olor  a verde què desprenden, darse vueltas y cantar la la la là…, pero suena la segunda alarma de las 7; 15, la hora de preparar el baño, acicalarse y cerrar la puerta a la 7; 47 a.m.

No ha desyunado de nuevo, podrìa hacerlo, pero ello significaria menos tiempo de sueño o dejar de ver àrboles, pàjaros y escucharlos 2 minutos, quizàs algun dìa lo haga, quizàs, cuando haya alcanzado su rango de autòmata.

Observa el nanocontador sujetado a la muñeca derecha,  què marca un puntaje de 7 de 10 de  eficiencia de tiempos y movimientos y en la què gira una coloraciòn azul. Sonarà recordandole el tiempo improductivo  y se colorearà amarilla. Le faltan tres puntos para què la luz de 10 puntos sea roja y apura el paso.

Hubo un tiempo, hace dècadas què los humanos no se procupaban por contadores, ella lo recuerda, pero como el sol, es algo borroso.

Era un tiempo caòtico,  donde habìa muchos tiempos muertos e improductividad y habìa quiènes no haciàn nada.

Pero ella solo recuerda risas, albercas, hamacas, olas del mar, historias de labios de su madre e intenta alejar tales pensamientos y concentrarse en recordar las normas de los dìas martes.

Detiene el auto en la puerta de acceso al trabajo. Le dice su nombre completo a un parlante de hierro: Lù, Ciborg.

Luz amarilla de tiempo perdido. Lentamente desliza  el còdigo de la muñeca.

Esta historia està inspirada en una sesion de psicoterapia.

La elecciòn del tema de la pintura inspirado en esta historia. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. ELl pàjaro y la tetera.

Cada cosa què sucede, incluso la pequeña encadena a otra.

Gracias a los què visitan la pàgina.                                                                                                                                                           maria

Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera. Painting on paper in watercolor technique. The bird and teapot.Peinture sur papier dans la technique de l'aquarelle. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.

La Mula.

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La Mula.

Aquel dìa era como casi todos los dìas del invierno. El tibio sol intentaba calentar la frìa tierra del llano, las doradas espigas del zacate se movian en un tic tac incesante ante un viento gèlido.
Como les digo era un dìa como cualquier otro, excepto porquè en el establo desde temprano estaba en labor de parto la yegua baya, orgullo del ranchero. Habìa estado preocupado porquè el embarazo ya habìa pasado con creces los 11 meses, asì que no querìa separarse y dudò entre llamar al veterinario o a Matìas, criador de caballos. Eligiò lo segundo y en cualquier momento estarìa por llegar el vecino què vivìa a 7 kilòmetros.
Tranquila “Vidita”, ya veràs què unos dìas volveràs a correr ligera por los montes y ganar carreras. Ya lo veràs, tendràs un potrillo ruano, presto, ganador de millas como el padre.
Si es potra tendrá tu grácil catadura y la velocidad de centella de tus patas.
Pero ni potro, ni potrilla ni rocìn, ni jamelgo ni padrillo nació mientras el sol se escurria tras la montaña para acompañar la tribulación de yegua y amo.
Una acémila rosillo-canela gemìa al sentir la frialdad del viento.
Una mulita alzada, mohína y eso si, de ojos inmensos como todos los crìos, una estela entre los mismos y vaya usted a saber porquè, la corta melena blanca.
Casi todos los equinos reciben nombre al nacer, pero pocas mulas y machos lo tienen.
Esta mulita tuvo suerte, le dieron un nombre: ixki, como las nubes de la tarde; rosa.
¡Arriba la cabeza!, ¡levanta màs alto las patas! ¡Màs aprisa! ¡Vamos!
Pobre ixki, levantaba las patas delanteras y arrastraba los cuartos. Si levantaba la cabeza el trote se hacìa lento y su madre se perdía de su vista. Entonces hipeaba, hip, hip y se le salìa un rebuzno.
El cacaraqueo burlòn de las gallinas ponyolas ( De cuello sin plumas) lo acompañò mientras volvìa del campo de secano hasta el establo.
Esta mula cree què es caballo, decían.
Què alguien le diga què no necesita saber correr si solo ararà la tierra y cargarà leña.
No le hagas caso, decía “Vidita”.
Toma leche y durmamos.
Mientras duermes, sueña.
Soñemos què tenemos alas y volamos hasta la luna.
Que nos embarcamos en un barco de papel de la China hasta el mar de los Zargazos. .

Estoy emocionada en hacerlo, podrìa decir què es el producto de muchas làgrimas de èstos meses pasados.

Si no me leen acà es poquè estarè escribiendo y borrando lìneas.

                                                                                                                        marìa del rosario.

Un cuento de esperanza.

 

!Que bonito està quedando el pino de Navidad, Abuela!

Sonrìo.

Tiene razòn Marìa. El gran  àrbol con sus esferas brillantes y coloridas destella con las luces.

Aùn le falta, le digo.

¿La estrella?

Si, la estrella de Belèn y otra cosa.

¿Los regalos?

No, no. Le falta una piedra. Una muy especial. Una piedra con 2 ojos*.

Las piedras no tienen ojos, Abuela.

Hay una que si. ¿Sabes?. Ven y te cuento.

Hace mucho tiempo habìa un niño què era muy travieso. Le gustaba corretear al gato hasta que lo dejaba sin aliento trepado a algun àrbol o arrojaba canicas por la escalera para oir su sonido, pero a veces alguien las pisaba y caìa.

Una vez le pegò monedas a una planta y se fuè a la plaza a venderlo. No pasò mucho rato para què se acercara un chiquillo y quisiera comprarlo, pero el no querìa venderlo.

!Era una planta  que en lugar de frutos le salian monedas!

Finalmente se lo vendiò en 100 pesos. lo cuàl era mucho para èse tiempo.

Dicen què otra vez, què tenìa mucha hambre fuè de casa en casa pidiendo algo con què cocinar una piedra.

!Vaya!. Decian. Yo quiero ver èso. Y le daban jamòn, chorizo, huevos. El niño què se llamaba Tomàs cocinaba el huevo, le agregaba la piedra, el jamòn, luego pedìa un pan o una tortilla y se comìa todo, menos la piedra. Esa, era para el camino, por si le daba hambre.

Un buen dìa, el àngel guardian de Tomàs, cansado de cuidarlo fuè y se quejò ante Dios.

Ese niño què me has pedido que cuide es una calamidad. Ultimamente tengo jaquecas por su causa y se me han ido cayendo las plumas de tanto ir por los patios volando tras suyo.

¿Podrìas por favor relevarme unos dìas?

Eso no es posible, dijo Dios. Cada niño tiene un solo Angel.

Ni puedo relevarte ni a èl dejarlo sin ti.

¿Què te parece dejarlo unos dìas en el infierno?, dijo el Angel. Quizàs si se da cuenta què feo es el infierno se porte bien.

Yo podrè descansar y habrà menos quejas.

Dios pensò què era una buena idea y Tomàs fuè llevado al infierno mientras dormìa.

El lugar le pareciò muy caliente, tanto què buscò agua y un buen trecho del infierno quedò tibio y oscuro.

!Esto es el paraìso!: dijo Tomàs

Pobres diablos  a la hora de la comida, que como tardaban en servirla. puesto que infierno està llenos de millones de almas para entretenerse emepezò a amarrar unos con otros las colas de los demonios.

Asi pasò què fuè expulsado del infierno y llevado ante Dios. 

¿Què harè contigo, Tomàs?

No es tu momento de morirte y ni en el infierno te quieren. He de regresarte a la tierra. Pero, para què no hagas daño, te volverè piedra.

Tomàs, muy triste le dijo.

¿Por toda la eternidad; Señor?

No. Hasta què por las fechas navideñas una buena alma de niño te encuentre y te lleve a casa.

¿DIos puedo pedirte algo?

A ver, dime, dijo Dios.

¿Puedes dejar què tenga ojos? Asì verè el mundo y sabrè cuando viene algun niño por mi.

Sea. Dijo Dios.

Es por èso què algun lugar, de alguna tierra, por èstas fechas una piedra tiene  dos ojos y espera.

Abuela. ¿Podemos ir a la montaña a buscar piedras corazòn y quizàs encontremos una piedra con ojos.

Y, colorìn colorado èste cuento se ha acabado.

                                                                                        Marìa

Piedras con ojos*. Varias historias què se cuenta a los niños mencionan piedras con ojos. Cuentos tradicionales de Coahuila.

 

Cuento de Navidad.

Cristobal Colon y el nuevo mundo.

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Fuè fortuito què Cristobal Colòn (Nombre castellano) cuyo nombre Genovès era Cristoforo Colombo descubriera lo què hoy conocemos como Amèrica, puesto què buscando nuevas rutas comerciales ; ya què làs màs cortas atravesaban Arabia repleta de asaltantes de caravanas, en busca de las riquezas de las Indias Orientales u Oriente y las otras podìas ser tan largas què la travesìa podìa llevarle 20 años, suponìa què si rodeaba las costas podìa llegar y volver con riquezas inimaginables. 

La empresa era aventurada ya què se creìa que la tierra era plana con un mar que caìa hacìa abismos desconocidos, custodiados por animales fantàsticos y sirenas.

Entre las ansiadas riquezas estaban los condimentos; comino, clavo, pimienta. Muy solicitados por los Venecianos y Europa para disimular el sabor de la carne què se podrìa ràpidamente  y como forma de conservarlas en formas secas.

Ciertamente no buscaban solo tales condimentos, buscaban marfil, ciudades de oro, sedas y todas aquellas cosas maravillosas que se describia en el libro “il milliòn”. 

Ahì se describian ciudades completas que relucian como el oro y donde animales llamados elefantes transportaban telas con hilos de oro, joyas con diamantes. 

El autor del libro, habìa oìdo la historia de tales bellezas estando en una càrcel con un joven comerciante llamado Marco Polo. Marco Polo, quièn junto con su padre Nicolàs y su tìo Mateo se habìan atrevido a comerciar en tierras desconocidas y lejanas.

Fuè la difusiòn de tales ideas lo què facilitò què tantos buscadores, aventureros  y hombres con cierto grado de ambiciòn se hiciera a la mar.

Fuè por ello què llegando a America  recorrieran hacia todos los rincones del Continente recièn descubierto, buscando el oro, plata, tesoros y la mìtica ciudad de “El Dorado”,  fundando ciudades, minas, puentes… 

Haciendo el recordatorio de tal èpica encuentro sobresaliente que aunque Marco Polo y Cristobal no fueran los primeros en viajar, el uno a Oriente y el otro a America ambos compartieron una caracterìstica: Difundieron la noticia a gran escala, por supuesto, a gran escala para la epoca.

Un saludo y gracias por sus visitas.

                                                                                                       marìa

Pedro, el pizcador.

 

Es noche cerrada cuando Pedro Ventura se pone en pie. Ensilla el caballo y apareja al burro, animal imprescindible para la faena, capaz de subir la cuesta màs empinada y resbaladiza de piedra laja de las lomas. Animal noble, lo lleva a el, la comida y el agua. Volverà enjaezado de leña y la recolecta o “pizca” de chile y orègano. 

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Desde mediados de septiembre un dia si y 2 no, Don Pedro harà lo mismo, hasta què el frìo y el viento deje los arbustos casi “pelones” (Sin hojas o frutos).

Tambièn cada año se dice què serà el ùltimo. Le duelen sus huesos de 71 años.  Sobre todo le duele la fractura de la costilla què se hizo cuando una vìbora asustò al “penco” (caballo) el año pasado y le rompiò el pulmòn.

Le metieron un tubo en la espalda y viò como le sacabn la sangre y aire.  Màs de un mes estuvo tirado en aquella cama

Creyò què iba a morirse, creyò que no volverìa, pero el hambre es canija* y  la Juana, su Juana necesitaba medicinas.

Doña Juana se apura en la estufa de leña hechando tortillas de nixtamatl, friendo los frijoles, dandole vueltas a los huevos y haciendo el cafè, En èsos ratos sus 2 manos eran como 8 manos.

El trajìn despertò a Teresa, la hija.  Va a decirme la misma cantaleta. se decìa Don Pedro, que la lleve, que le enseñe, que ella

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va por mi, pero ni hablar, tenìendo dos crìos. El esposo un dìa se fuè de “mojado” ** a los Ustates Naites (Estados Unidos de Norteamèrica) y se fuè olvidando de familia, de la tierra hasta què parecia que se habìa muerto y se dejò de hablar de èl y el recuerdo solo quedò e nel nombre del hijo.

La soledad ha impregnado paredes de tierra y  troncos, las desconcha y las descascara. Ahi todo suspira olvidos. Muy atinado el nombre del ejido “La Soledad”. Los jòvenes se han ido y solo vienen de vez en cuando. En la puerta Doña Juana le diò la bendiciòn al marido. Cuidate Pedro, vuelve temprano anoche vi que la luna tenìa ojo en el agua (Creencia popular; un halo alrrededor de la luna en dias calurosos o temblados anuncia lluvia, en frìo  helada), llèvate el hule por si llueve, porquè la tos te ha arreciado (aumentado).

A lo lejos la Sierra parece què se va alejando o serà què ahora le es difìcl subirla. 

Va a buscar chile quipìn o piquìn como le dice la gente del pueblo.  En las cercanias apenas son matas, pero en el cañòn en las partes altas, guarecidas entre las espinas del mezquite la planta sobrepasa los 2 metros.  La labor es delicada, debe jalarlo con suavidad para no destruir la planta como han hecho en las partes màs cercanas, Tan delicado como acariciar a una mujer, le dijo una vez su abuelo.

Màs alto todavìa està el orègano, màs complicada de “pizcar”, porque es un arbusto bajo y siempre hay temor de las serpientes què se esconden del sol.

Un sol de 36 grados, templado comparado con el de 45 grados de hace un mes ondula el horizonte. 

Por el norte una lìnea de nubes oscuras se acerca en semicìrculo, pero èso no lo ve Pedro què va al Sureste.

Llueve al fin, pero aunque se agradece la lluvia èste año como sucede muy seguido es una lluvia tardia.

Receta para chile piquin en escabeche.  Variedad comercial.

Chile piquìn verde y maduro (rojo)

1 diente de ajo

zanahoria cortada en rodajas a lo largo (corte juliana o en palos)

vinagre blanco

sal

Procedimiento.

Se coloca en un frasco de vidrio el chile, se acomoda el ajo en la parte media, la zanahoria en una pared para aumentar su contraste, se cubre de vinagre. Antes de tapar se coloca una cuchara copeteada de sal.  se coloca hule para evitar fugas y contacto con la tapa metàlica,  se agita, se deja “curar” por 5 dìas. Lista para su venta.

Receta para chile “quipin” (piquìn).  Forma tradicional. Coahuila.

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Chile piquin verde con rabo

 1 diente ajo entero sin cascara

zanahoria  en cubos (verdura corte macedonia)

5  granos de pimienta negra entera

menos de una pizca de comino entero limpio.

1  hoja de laurel seca y limpia.

sal.

Procedimiento.

En un frasco de vidrio limpio y seco coloque en capas alternantes. el chile con rabo, la zanahorias, el ajo, màs chile, encima de ellos el comino entero, la pimienta negra y entera, la hoja de laurel,  cubra con 1 cuchara copeteada de sal.  Rellene con vinagre blanco.  “Curar” por 4 dias, hasta que cambie el color verde oscuro por un verde suave.

La receta tradicional del estado de Coahuila suele llevar vinagre exclusivamente por la dificultad de conseguir agua pura.

Precio al publico por botella de 250 ml. $35 peso mexicano. 2.67 dolares. 1.97 Euros.

A granel chile con rabo verde. $100 pesos mexicanos. 7.63 Dls. 5.67 Euros.

Nota liminar* Canija. Forma suavizada de la palabra cabrona. Se usa para describir una mujer de caracter fuerte, dificl de sobrellevar.

Se considera de baja ofensividad y puede ser usada como un halago, donde su significado serìa mujer habilidosa y astuta. 

 Nota liminar **. Mojado. Tambièn llamados braceros. Debe el nombre a la necesidad de atravesar a pie o nadando el rìo   Bravo para atravesar la franja fronteriza rumbo a USA en forma ilegal.

Las definiciones son personales, basadas en conceptos de uso comùn en Mexico.
Los nombres de los personajes son ficticios, el lugar ha sido cambiado.                                                                                                                   maria