El Telefono.

Tù y yo tenemos què hablar, pero està vez hablarè primero.

No, no, no repiques. Escucha y te escucharè.

Esto “nuestro”, està simbiosis què se ha dado desde què vivmos juntos se ha vuelto ingrata.

Si, si recuerdo los primeros años. Esperaba junto a la mesa una llamada  viendo el reloj fijamente porquè parecìa no moverse hasta la hora màgica de las 20 hs. Cenaba a las 19 hs sola, de prisa por si le daba en llamarme antes y lleguè a sentir què el corazòn paraba en seco cuando escuchaba “ring” “ring”. Entonces los minutos corrian tan deprisa que las horas eran segundos y colgaba con un suspiro.

Quizàs no lo sabes, mi madre solìa reñirme porquè me bañaba y perfumaba como si èl, pudiese verme.

Luego fuì menos tìmida, le llamaba y eran charlas màs breves pero màs frecuentes. Tambièn fuè un tiempo bueno.

Me acostumbrè a tenerte y tù fuiste cambiando tan ràpido, què he llegado al punto de la hartura.

!Quiero separame de ti!.

Estàs conmigo en la mesa, en el patio. !Carajo, si me sigues hasta en cuarto de baño!

¿Cambiè yo? Pues si, tambièn cambiè, en varios sentidos. Dejè de esperar junto a la mesa y llegò la impaciencia cuando me buscabas de noche, de madrugada, cada hora, cada 5 minutos, cada minuto.

No, no me voy con otro. Tampoco quiero abandonarte, ¿Podrìa ser de comùn acuerdo?

Me adjudico la culpa dejè la simbiosis se trocara en sin vida.

Y diciendo esto apaguè para siempre el telefòno mòvil.

marìa

Cuento de Febero.

Y, cuando Dios creò a la tierra y a todas las cosas  bajo el agua, la tierra y los cielos empezaron a pasar los dìas.

Fueron naciendo los meses, todos con los mismo dìas; 30.

Hasta què cuando naciò el ùltimo y màs pequeño y  le llamò Febrero.

Asì, Dios viò què todo aquello era bueno y pensò en la conveniencia de repetirlos, fuè cuando se dieron las estaciones de frìo y de calor segùn el càracter parecido de aquellos  meses cercanos en trimestres. Primavera, Verano, Otoño e Invierno.

Pero suecediò què Febrero era tan inquieto què solìa asomarse en los dorados dìas del Otoño  y esparcir las hojas y hacer espirales de polvo frìo en Primavera.

Era tal su impaciencia  què hubo quièn lo viò incluso en el verano con una estola de hielo  colgandose en las ramas.

Y, pasaron los años y los siglos.

Los meses se hicieron mayores, solo en años, siguieron siendo de 30 dìas.

Y con los años se volvieron jugadores y borrachos.

Fuè asì que solian pedir prestado dejando empeñado dìas a otro mes.

Pero habìa dos mes què eran màs juerguistas y alocados què el resto; Febrero y marzo. Y un buen dìa, Febrero le pidiò dinero a marzo y le dejò empeñado 2 dìas.

Cuando el loco de Febrero se diò cuenta intentò recuperar sus dìas y el Señor Dios montò en enfado.

Y de castigo lo dejò “mocho” (corto).

Los meses dejaron de empeñar sus dìas quedandose unos cortos y otros largos.

Es por èso què se dice què Febrero està loco y marzo otro poco.

Esta historia acaba de contarmela Don Daniel Rico. Nacido y afincado, segùn sus palabras en Estanque de Norias (Tanque de Norias), Municipio de Cuatro Cienegas en Coahuila Mèxico. Tiene 81 años y es un cuento que le contaba su abuelo.

Buscando si existìa tal Historia he encontrado una en la red muy parecida y es hermosa.

http://cuentoalavista.com/2014/02/el-mes-mas-corto.html

Lo interesante de la què les escribo es que Don Daniel Rico vive en un lugar que solo tendrà 200 habitantes o quizàs menos, actualmente tienen luz solar pero no hay señal de radio o telèfono y menos internet imaginenlo entonces hace 70 años.

Es probable què irlo relatando de generaciòn en generaciòn haya perdido y ganado.

Tengo pendiente una ida a èse remoto lugar para oirle màs historias.

Les dejo la foto de Don Daniel  con mi agradecimiento.

IMG_0190

*Nota liminar: En el Calendario Romano Febrero era el ùltimo mes del calendario.

marìa

Historia de un àrbol.

Arbusto. Matorral xeròfilo.

Aquella mañana era totalmente distinta a otras, por muchas razones.

El viento era hùmedo y helado y a èl què le gustaba agitar sus ramas con su ritmo de !Conga, Conga! en cuanto sentìa el sol tenìan pereza.

!Hey, arbolillo! Què te has olvidado tus deberes de despertar los pàjaros.

Si, s,i ya voy, pero pasa què hace tanto frìo que las hojas se encojen y se me han caido varias en lo què dormìa.

!Casi estoy pelòn!.

¿Què sucede Sr, Sol?

¿Suceder? Pues tantas cosas què me llevarìa 4 años, 22 hs y 27 segundos exactamente contarte lo què pasa èste dìa.

Veràs, una ballena azul està nadando hacia Baja California cantando canciones de cuna, hay una tormenta tropical en la Polinesia y aquello està lleno de arco iris y habrà boda èsta tarde a la cuàl he sido invitado y brillarè con fuerza aunque  haya banco de nubes. y …

¿Por èso llueve con hielitos?

Se llama cierzo pequeño y no, no, dijo entre carcajadas el Sr. sol, pasa què cada dìa te vas màs lejos.

¿Irme lejos? ¿Yo?

Pero si mis pies estàn bajo tierra y no puedo moverme ni un centìmetro.

Pues yo, sigo donde mismo, con la misma cara, èso si algo desgastado mi calor, pero aun fuerte, tu, eres el què te vas cada dìa màs lejos, por cierto, si llegaras a abrir un ojo en invierno, què no es recomendable me saludas a la nieve y le das un abrazo que yo no puedo.

Este cuento es para Maria, para explicarle los movimientos de rotaciòn y traslaciòn de la tierra. A ella ya se lo he contado completo y al escribirlo quizàs resulte distinto què suelo improvisar sobre la marcha.

Gracias por leer mis lìneas.

marìa-

Querido señor Freud.

Sr. Freud.

Lamento què ya no viva, me habrìa gustado asistir a alguna de sus disertaciones  para levantar la mano y formular una pregunta, aunque quizàs la habrìa escrito en un papel como quièn solicita una melodìa.

Verà, soy una mujer en sus 50 s que de un tiempo acà ya no desea sexo. Puede tildarme de repirmida, frìgida o un tèrmino màs profesional como asexualidad. Es un estado reciente al que me acostumbro.

Tendrà razòn cuando  afirma què la pulsiòn sexual humana es la què determina al ser humano. Coincido,  como todas las especies, reproducirse es vital para la  asegurar la especie y es en si para lo què vivimos antes de morir.

¿Pero ha pensado què aunque la sexualidad es algo excelente y sano a todas las edad los hombres poseen una fisiòlogia capaz de fecundar hasta edades tardias y las mujeres no?  Por tanto el deseo està aparejado, me parece.

Es decir podemos hacerlo pero sin èse àgape què da los años fèrtiles. Y què si aceptamos es para evitar lìos o què no se vayan.

¿No crees què  no nos enfada què la seualidad sea un pensamiento perenne en los hombres y cìcilico y temporal en nosotras?.

Hasta ahora  me parece què no es què me suceda nada malo, solo soy algo mayor.

Y què la razòn que en general las mujeres vivan màs años es què la uniòn de un grupo de personas màs vulnerables, en èste caso mujeres y niños equilibra la balanza.

Disculpa  tanta palabras y ojalà algun dìa vuelvas como mujer.

Descansa. Querido Señor Freud.

marìa.

Nominaciòn a Premio.

Aunque ser nominado no es ganar, resulta grato saber què alguien que te lee le gusta como lo haces.

Eso en si, es un premio.

Y què te mencionen como alguien a quièn debes leer;  otro premio màs.

Yuppi, yupii, yuppi…

Agradezco a Diego “Godiàn” Lòpez  del Blog   http://diegogodianlopez.wordpress.com/ por la gentileza.

Ya me ido a leerlo y  ya comentarè sobre su trabajo.

Sepan què no me entero como hay què hacer para la competencia.

¿Debo  responder a las preguntas ? ¿Y luego como nomino a mi vez?

Je.

Pero estarè aprendiendo de aquì mañana.

Entretanto me solazo en saber la noticia.

marìa

Dìa de lluvia.

A veces, te derramas como lluvia de verano, sin previo aviso.

La llorera se vuelve entonces un declarado temporal.

Y èse dolor.

!Ay, èse dolor!

Què no sabes donde se siente pero  lo sientes.

Te desbordas en la cama, en el patio, sobre el fogòn de la cocina.

Què frialidad sientes cuando pasa.

Luego, la calma..

La calma cuando no sabes  en què ibas a usar las manos ni el oìdo  sabe què mùsica sonaba.

Lucy.

Lucy, se levanta un segundo antes què suene el despertador.

Enciende la cafetera, le sirve la raciòn de comida al perro,  inhala 3 veces flexionando el tronco sin derramar ni una gota y deja ir la mirada a los àrboles. No han llegado los pàjaros y un ramalazo de tristeza le invade los ojos. Un sol borroso alcanza a iluminar las prismàticas  gotas del  tronco del viejo mimbre y su cama de hojas què ha puesto en el suelo.

Quisiera tirarse ahì y aspirar el olor  a verde què desprenden, darse vueltas y cantar la la la là…, pero suena la segunda alarma de las 7; 15, la hora de preparar el baño, acicalarse y cerrar la puerta a la 7; 47 a.m.

No ha desyunado de nuevo, podrìa hacerlo, pero ello significaria menos tiempo de sueño o dejar de ver àrboles, pàjaros y escucharlos 2 minutos, quizàs algun dìa lo haga, quizàs, cuando haya alcanzado su rango de autòmata.

Observa el nanocontador sujetado a la muñeca derecha,  què marca un puntaje de 7 de 10 de  eficiencia de tiempos y movimientos y en la què gira una coloraciòn azul. Sonarà recordandole el tiempo improductivo  y se colorearà amarilla. Le faltan tres puntos para què la luz de 10 puntos sea roja y apura el paso.

Hubo un tiempo, hace dècadas què los humanos no se procupaban por contadores, ella lo recuerda, pero como el sol, es algo borroso.

Era un tiempo caòtico,  donde habìa muchos tiempos muertos e improductividad y habìa quiènes no haciàn nada.

Pero ella solo recuerda risas, albercas, hamacas, olas del mar, historias de labios de su madre e intenta alejar tales pensamientos y concentrarse en recordar las normas de los dìas martes.

Detiene el auto en la puerta de acceso al trabajo. Le dice su nombre completo a un parlante de hierro: Lù, Ciborg.

Luz amarilla de tiempo perdido. Lentamente desliza  el còdigo de la muñeca.

Esta historia està inspirada en una sesion de psicoterapia.

La elecciòn del tema de la pintura inspirado en esta historia. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. ELl pàjaro y la tetera.

Cada cosa què sucede, incluso la pequeña encadena a otra.

Gracias a los què visitan la pàgina.                                                                                                                                                           maria

Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera. Painting on paper in watercolor technique. The bird and teapot.Peinture sur papier dans la technique de l'aquarelle. Pintura sobre papel, tecnica en acuarela. EL pàjaro y la tetera.